"La dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la ley y a los derechos de los demás son fundamento del orden político y de la paz social"
Escuchad por favor esta charla TED que os enlazo a continuación. Ha sido probablemente la conferencia más reveladora con la que me he topado hasta el momento.
Si preferís leer los subtítulos en castellano, o en cualquier otro idioma, podéis acudir a la web de TED
Haré primero un torpe resumen de lo que considero más relevante y después pasaré a contaros por qué nos concierne cada palabra de esta conferencia.
Barry Schwartz expone los principios de la Sabiduría Práctica de Aristóteles: la voluntad moral de hacer lo correcto y la habilidad moral de discernir qué es lo correcto, en otras palabras, la capacidad de utilizar reglas y valores en aras de lograr una existencia y convivencia feliz entre los seres humanos.
Explica el Dr Schwartz que nuestro sistema está organizado alrededor del famosos "palo y zanahoria" es decir, reglas e incentivos.
Las reglas son muy útiles para prevenir los desastres, evitar que las personas actuemos mal por miedo a las consecuencias o en caso de encontrarnos ante supuestos ignorantes, darles un guión al que agarrarse de manera que se consiga un resultado mínimo aceptable.
Los incentivos son medidas que permiten que aquellos que no actuarían correctamente en aras del interés general, lo hagan por su propio interés. Personalmente creo que encuentran su base en la teoría de juegos y en el principio de egoísmo racional.
Ayer escuché decir a Marta Arias Directora de Sensibilizacion y Politicas de Infancia de UNICEF España, en el programa El Objetivo destinado a Pobreza Infantil, lo siguiente:
"La mayor solidaridad es la que nos damos a todos a través de las instituciones"
Respondía en parte al Padre Ángel, de Mensajeros por la Paz, que explicaba cómo las familias, entendiendo por familia a todo aquel que quiere y se preocupa por las necesidades de esos niños, estaban haciendo un esfuerzo ímprobo y habían creado una red de protección que evitaba que los dramas fuesen todavía mayores, se mostraba muy esperanzado al ver cómo la sociedad respondía más allá de lo esperado.
Podría parecer que el hecho de que seamos una sociedad en la que unos cuidamos de otros, da margen a la administración para delegar la resolución de los problemas.
El Real Decreto 126/2014, de 28 de febrero, publicado el 1 de marzo, por el que se establece el currículo básico de la Educación Primaria, incluye en su página 12 la que en la ley se llama disposición adicional 5ª de la LOMCE. Para acceder al documento completo podéis pinchar aquí
"Disposición adicional tercera. Sistema de préstamos de libros de texto. El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte promoverá el préstamo gratuito de libros de texto y otros materiales curriculares para la educación básica en los centros sostenidos con fondos públicos, en el seno de la Conferencia Sectorial de Educación."
Acabo de ver el vídeo que acompaño, en el que este martes 8 de abril, el senador Ander Gil del PSOE pregunta al ministro Wert sobre
Tras verlo he enviado un tuit a dicho senador ( @Ander_Gil ) y se ha sucedido la siguiente conversación:
Ha sido una casualidad. En realidad empecé este post ayer - recién llegada de pasar dos magníficos días en Murcia asistiendo al evento TEDx de este año - pero el agotamiento tras los madrugones combinado con las tareas cotidianas sin hacer, pudieron conmigo y caí redonda al tiempo que mis hijas, puede que incluso antes, dejándolo inacabado. Hoy lo reescribo.
Sí, ha sido casualidad haberme topado con este vídeo de Amaral esta mañana, tras detectar un número elevado de tuits que aludían a él; la mayoría aplaudiéndolo y unos pocos, pero consistentes, en contra.
Porque yo quería escribir sobre algo que se ha cuajado en mi cabeza tras pasar más de 10 horas seguidas en un ambiente absolutamente enriquecedor en todos los aspectos: como encontrar tierra oscura y húmeda tras tiempo en el pedregal.
Pensar que un acontecimiento de estas características es a la postre un buen vídeo inspirador que disfrutar libremente en casa, es reducir la experiencia a la foto de recuerdo.
Cuando te sometes a un bombardeo de buenas ideas contadas por personas interesantes, cuando de forma periódica se detiene uno a tomar un café y comentar lo escuchado, visto y sentido. Cuando preguntas directamente a los portadores de las ideas y se cuestionan a sí mismos, cuando se escucha con ganas y curiosidad, con intensidad, entonces la capacidad de entender, sugerir, desarrollar y analizar sufre una especie de shock virtuoso.
En la época en que mi hija mayor tenía aproximadamente 4 años, pasamos meses muy viajeros. Visitamos numerosos museos, ciudades y exposiciones. Cuando de manera más o menos brusca esa tónica se detuvo, la niña se despertó una mañana y me preguntó: "¿mamá, cuándo nos vamos?" le pregunté dónde quería ir, y respondió sorprendida: "pues a los sitios, mamá, ¡a los sitios!"
Esta es la mejor manera que se me ocurre de describir la sensación que te embarga a la mañana siguiente. Y descubro que tiene razón Marina cuando dice que ningún ser humano es reacio a aprender, muy al contrario: lo deseamos.
Las ponencias giraban en torno a la crisis, a los cambios que había provocado, a las enseñanzas que podríamos haber extraído, y como un crisol, se desplegaron muchos campos y enfoques.
No entraré en detalles sobre cada charla, eso se apreciará mejor en esas fotos fijas que son los vídeos, me gustaría hablar sobre lo que sembró en mi, la confluencia de tantos y variados factores.
Ese germen es lo contrario a lo que refleja el video de Amaral. O no. O tal vez es la consecuencia de lo que describe, no lo sé.
Creo que nuestra sociedad se merece y necesita una ley de segunda oportunidad. Para todos.
Anoche, como tantos, vi el programa de Jordi Évole, "Salvados". Se titulaba "Tres días en Errenteria".
No entraré a valorarlo, ahí está el documento y cada uno juzgará, pero me dejaron muy impresionada las palabras de Chema Herzog concejal del PP, un hombre que en cierto momento del programa dice de sí mismo que él qué va a saber, si es solo un concejal.
No sé si sabe o no, pero lo cierto es que las palabras con las que se terminó el programa fueron suyas y quiero conservarlas:
“La convivencia se basa en el cese del agravio, porque el
agravio lleva al rencor, el rencor a la venganza y la venganza a la futura
lucha de nuestros hijos y nuestros nietos. Si queremos una convivencia, tenemos
que tener claramente en la cabeza la idea de la justicia y la reparación.
Todas las personas, todas, todas han de rebajarse de su eterna reclamación,
tienen que sentirse satisfechas alguna vez o poner un límite a su rencor, ahora
mismo, porque si no, eso se perpetuará”
He escuchado y transcrito sus palabras. Verba volant, ahora, manent.
La dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la ley y a los derechos de los demás son fundamento del orden político y de la paz social
María José, Valle, Ester, Laura, Eva, Amaya, Nacho...
Son los nombres que le vienen a la mente y le salen de corrido, cuando le preguntas a Mónica, cómo alguien como ella ha puesto en marcha un proyecto tan grande como Juegaterapia.
Todo empezó el día que Mónica supo a través de una amiga, que el niño pequeño de una conocida, estaba ingresado en el hospital para ser tratado de un cáncer.
Mónica tenía en casa una consola con la que no jugaban sus hijos. Cuenta que cada vez que la veía colocada en el mueble lamentaba el desperdicio que suponía. Conectó los puntos y se preguntó si no podría servir para distraer al niño hospitalizado.
A él no le hacía falta, pero al niño de la cama contigua le haría feliz, le respondieron. Y se la hizo llegar junto a unos dibujos realizados por sus propios hijos. Un mensaje de ánimo entre iguales: la empatía de los que no te conocen pero hablan tu mismo idioma, el de los dibujos y los juegos.
La reacción de ese niño prendió un incendio en la cabeza de Mónica. Tanteó su idea con unos pocos amigos a ver qué ocurría: pidió consolas que no usasen y ofreció a cambio un desayuno.
Su oficina es un lugar acogedor, huele a café y magdalenas. Allí, todas esas magníficas mujeres se sientan alrededor de una mesa y se cuidan unas a otras. Es palpable el cariño que se profesan, es palpable la alegría y el apoyo mutuo.
Me preguntan por lo mío y se sorprenden admiradas. Ellas, que cada día logran que a muchos pequeños valientes, la quimio se les pase volando. Ellas que han conseguido crear un jardín en la cubierta del Hospital La Paz de Madrid. Ellas, cuya ambición carece de límites cuando se trata de esos niños y ya tienen casi ultimado el segundo jardín, en el 12 de Octubre.
Cuando Mónica vio la respuesta que unos pocos e-mails habían logrado, se puso nerviosísima y esa noche no durmió. Esta mujer tenaz y llena de imaginación, solo necesitó - y sigue necesitando cada viernes - las sonrisas y el ejemplo de los ocupantes de la planta de oncología pediátrica para continuar haciendo cosas sorprendentes.
La tarea es tan sencilla, como solo lo parecen las buenas ideas una vez que alguien las ha puesto en marcha. Merece la pena ver esta charla TEDx para entenderlo.
Llevo varios días dándole vueltas a este post, a casos como el de Mónica. Pequeñas ideas, convertidas en enormes gestas que nos benefician a todos.
Mónica dice que no es difícil en absoluto y lo hace con tanta suavidad que casi podría creerla. A fin de cuentas, ¿quién no ha ofrecido algún objeto que ya no necesita o quiere, a algún vecino o conocido de un conocido, alguna vez?
¿Qué madre no ha dado los juguetes de sus hijos a otros niños, parientes o no, cuando estos crecen? ¿quién no ha facilitado a un joven que se emancipa, el sofá que pensaba cambiar?
Tiene razón, no es necesario un cociente intelectual extraordinario, ni un doctorado en el MIT.
Pero ¿porqué este pequeño gesto altruista de Mónica se ha convertido en una labor objetivamente buena y deseable para la sociedad? ¿Qué hay de diferente? y lo más interesante ¿cómo podemos ayudar a que su ejemplo prolifere?
Yo ví en ella 3 características que me parecieron muy significativas: valentía, creatividad, y tenacidad, aderezadas con un ingrediente esencial sin el cual, estoy segura, el proyecto no sería lo que es hoy: la respuesta confiada de las personas a las que acudió.
Mónica fue valiente, más que valiente, fue osada, descarada en su alegría. Se lanzó a dar el primer paso, cuando la emoción de ese niño todavía le calentaba el corazón y le quitaba el sueño.
Fue creativa, porque probablemente sin ser muy consciente de ello al principio, logró hacer vivir a los demás la misma experiencia que ella había sentido: el placer de ayudar a un niño a curarse. Un niño con cara y voz, un ser real, cuyo sufrimiento se ve aliviado gracias a un pequeño gesto.
Y fue tenaz. Es tenaz, para ser sistemática y organizar cuidadosamente los detalles, sin rendirse ni desviarse de su objetivo. Sabía que lo que había iniciado era bueno y atrajo a los que lograron que se hiciera aún mejor. Una especie de selección positiva que se realiza casi sola. Con sus propias palabras: cuando alguien no comparte la alegría, simplemente lo dejamos pasar.
Pero ¿qué hubiera ocurrido si esos primero e-mails no hubieran obtenido respuesta? No sé si es necesario preguntarse eso, realmente creo que nunca se habría dado la circunstancia. Cuando confluyen determinadas personas, causas y maneras de enfocar los problemas, lo difícil es que no recibas la confianza de los demás. Confianza que te vuelve confiable, que no te llama loca, sino magnífica.
Es realmente sorprendente cuánta gente está dispuesta a facilitarte los medios, a alquilarte gratis su inteligencia y participar con minúsculos pero fundamentales granitos de arena, en proyectos colaborativos desinteresados absolutamente interesantes. El que no sea capaz de ver el inmenso beneficio que a todos los niveles: personales, intelectuales, laborales y humanos se obtiene, es que está absolutamente ciego.
Hay muchas maneras de expresarlo. Mónica lo hizo así :
"Yo pensaba que era feliz, pero no te puedes imaginar, lo feliz que se puede llegar a ser"
Ayer tuve el placer de asistir a la presentación del libro "Parlamentos abiertos" en la sede del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales.
Al salir adquirí mi ejemplar, un poco caro todo hay que decirlo (18 €), y a estas horas en las que escribo, no he alcanzado a leer más que el prólogo realizado por D. Manuel Alba Casado, secretario general del Congreso de los Diputados.
La dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la ley y a los derechos de los demás son fundamento del orden político y de la paz social
"Un hombre sin apenas educación ha hecho esto. Los hiperformados, ¿qué vais a hacer por la sociedad?"
"Cada vez que una batalla no está yendo muy bien es de rigor que se oiga hablar de hazañas de extraordinaria valentía en combate. Eso se debe a que cuando las guerras se inician según un plan y un bando gana, apenas se le exigen actos de excepcional heroísmo individual. La valentía es necesaria sobre todo en el bando de los perdedores (...)
Tú, lector del futuro, perdónanos nuestra ignorancia como nosotros hemos perdonado la de quienes nos precedieron...es ingrato avanzar como lo hacemos en la oscuridad y la tentación de esperar hasta que el fulgor del conocimiento brille sobre nosotros siempre nos acecha. Pero si caemos en ella tu reino no llegará nunca."
Del post que nunca escribí sobre el IV Congreso de Mentes Brillantes me quedó una frase atascada. No puedo entrecomillarla, ojalá pudiera citarla con total exactitud porque fue lo mejor que me llevé de esa tarde. José Antonio Marina habló sobre el proceso del aprendizaje, de cómo es un deseo innato en el ser humano y desveló el secreto de ese deseo: ningún niño sin la experiencia del éxito merecido.
Me impresionó la sencillez de una idea tan potente. Hoy la he visto materializarse.
Hoy mi pequeña hija mayor ha vivido la experiencia del éxito merecido, en toda su profundidad. Era feliz e incapaz de ocultarlo. Hoy le han dicho que lo que más le gusta hacer en el mundo, lo hace bien.
Dice que empezar una historia es muy sencillo: escribes la primera frase y ya sigues.
Casi como acompañar a un hijo. Le das la mano y ya seguís.